Donde y como se utilizan los superconductores

Dónde y cómo se utilizan hoy los superconductores

"No es que no tengamos superconductores, pero solo podemos hacer que funcionen a presiones extremadamente altas y a temperaturas muy bajas", explica por su parte Elif Akçalı, profesora asociada de ingeniería industrial y de sistemas en la Universidad de Florida.

"Cuando ese es el caso, estás poniendo mucha energía para que eso funcione", dijo Akçalı. "Para mí, desde una perspectiva empresarial, está perdiendo su valor".

Los superconductores expulsan campos magnéticos y son diamagnéticos, un fenómeno conocido como efecto Meissner. "Si les acercas un imán, se oponen al imán, por lo que los imanes flotan sobre ellos", explica Kahn.

En la actualidad, las máquinas de resonancia magnética, los ordenadores cuánticos y los trenes de levitación magnética utilizan la superconductividad. Para refrigerar un imán de resonancia magnética se necesitan unos 2.000 litros de helio líquido, que es caro y escaso.


Sustituir las líneas eléctricas actuales por materiales superconductores a temperatura ambiente las haría mucho más eficientes.

Pero si los investigadores encontraran un superconductor a temperatura ambiente, sería de gran importancia para la energía, el transporte y muchas otras industrias. Por ejemplo, para las centrales eléctricas.

 "Si tuviéramos cables superconductores en lugar de los cables normales que se utilizan actualmente, equivaldría a tener entre un 5% y un 10% más de centrales eléctricas, y no estaríamos emitiendo más carbono a la atmósfera", afirma Kahn. "Las posibilidades serían enormes, pero aún no hemos llegado a ese punto".

Cualquier uso revolucionario de los superconductores todavía tardará su tiempo

Los expertos afirman que aún falta tiempo para que se produzca un cambio radical en el uso de los superconductores. Como mínimo, varios laboratorios tendrán que repetir y verificar el experimento para asegurarse de que el LK-99, o algo parecido, funciona realmente.

E incluso un material que funcione significará que las empresas tendrán que cambiar su forma de fabricar cosas. 

Un claro ejemplo es el caso de los chips. Todavía no se sabe si este tipo de material superconductor podrá incorporarse con éxito al proceso de fabricación de chips de una forma económicamente viable y no demasiado onerosa, afirma Siddharth Joshi, profesor adjunto de ciencias e ingeniería informáticas de la Universidad de Notre Dame.

"Actualmente, no diseñamos chips dando por sentado que se pueden tener superconductores en ellos", apostilla Joshi.

"Utilizar superconductores en el diseño de los chips podría dar lugar a diseños interesantes, pero primero la tecnología tendría que estar lo suficientemente madura para aplicarla a este campo", señala.

Pero, de nuevo, si funciona, eso podría significar que podemos producir chips que necesiten menos energía para funcionar, lo que significa que pueden hacer más cosas y ocupar menos espacio. Los teléfonos y portátiles, por ejemplo, podrían ser aún más compactos, afirma Navid Asadi, profesor de ingeniería eléctrica e informática de la Universidad de Florida.

Los chips de bajo consumo también podrían ayudar a las máquinas a ampliar mucho más sus posibilidades. En el caso de las nuevas tecnologías, como los vehículos eléctricos y autónomos, podrían resolver mejor el tipo de preguntas que se plantean en sus trayectos, según Asadi.

"¿Debo mantener el coche entre las líneas? ¿Voy a adelantar a este coche? ¿Debo frenar? ¿Debo ajustar la velocidad? Todas estas decisiones se toman constantemente en los chips, y necesitan energía", explicó. "Así que los chips de bajo consumo energético son un área importante en el diseño de chips".

La posibilidad de que los chips sean más rápidos y eficientes gracias a los superconductores también significa que podrían soportar las grandes cantidades de potencia de cálculo y energía necesarias para sostener otros esfuerzos de inteligencia artificial, incluida la IA generativa, según Dale Rogers, experto en cadena de suministro y profesor en la Universidad Estatal de Arizona.

"Si es real, este tipo de avance en superconductores puede permitir enormes avances y capacidades de procesamiento en inteligencia artificial", destaca.




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